PATIM RECLAMA LAS AYUDAS DEL CONSELL PARA PODER ATENDER EL DRAMA SOCIAL QUE ESTÁ PROVOCANDO LA CRISIS

La Generalitat Valenciana lleva varios meses sin convocar subvenciones para desarrollar actuaciones de formación e inserción laboral dirigidas a los colectivos en riesgo de exclusión social. Durante el último año casi han desaparecido todos los programas gestionados por las ONG encaminados a mejorar la empleabilidad de estas personas así como algunos servicios públicos específicos en intermediación laboral. Las oportunidades de encontrar un empleo para quien está en un programa de tratamiento de adicciones o sale de prisión se han reducido de forma drástica, condicionando su proceso de incorporación a una vida normalizada. “Si no potenciamos su empleabilidad les estamos mandando el mensaje de que no tienen un espacio en nuestra sociedad, ni siquiera en las colas del paro”, advierte el presidente de Patim, Francisco López, pero también “les decimos que tienen que buscarse la vida de cualquier modo”.

Las personas con un elevado nivel de desestructuración necesitan programas intermedios de capacitación y adquisición de hábitos sociales y laborales para favorecer su recuperación e incorporación social. De ahí que los recortes en necesidades básicas como empleo y formación contribuyan a “generar inestabilidad” en estos colectivos. López y Segarra, sociólogo y criminólogo, considera que las consecuencias de esta “irresponsabilidad” ya se están dejando ver en la calle. “Si no se reconstruyen los puentes hacia el mercado de trabajo, la conflictividad social seguirá aumentando”, explica.

El margen de maniobra de muchas ONG está condicionado por la deuda que arrastran con la Conselleria de Empleo, que no ha abonado la dotación consignada a los programas que se han llevado a cabo en los últimos ejercicios. La Generalitat todavía no ha pagado a Patim 91.064,82 euros por los programas y talleres formativos realizados en 2011 y 2012 en Castellón. Varias de estas actuaciones (TFIL y OPEA) están cofinanciadas por fondos de la Unión Europea.

La falta de financiación ha hecho que el número de casos atendidos por el Servicio de Integración Laboral de Patim se haya reducido un 90% durante el último año. “No podemos permitir una brecha en el empleo que siga engordando el desempleo estructural”, concluye el presidente de esta entidad declarada de utilidad pública.

La deuda total que las distintas administraciones públicas mantienen con Patim en la actualidad asciende a 143.804 euros.

Ponen cara a las adicciones

Patim ha publicado recientemente su memoria anual de 2012. En dicho documento la asociación hace una detallada descripción de los perfiles sociales más afectados por las diferentes adicciones y su evolución en los últimos seis años.

Según destaca la ONG el consumidor de cocaina es un “hombre, soltero, menor de 31 años, de nacionalidad española, desempleado, ha completado los estudios primarios o equivalentes al graduado escolar. En general es consumidor de cocaína por vía inhalada”. Con este perfil Patim ha señalado a que personas está afectando en mayor medida el consumo de cocaina pero es tan sólo uno de los modelos que esta ONG de ayuda y asesoramiento contra la drogadición ha presentado dentro de su memoria anual.

Respecto al consumidor de cannabis Patim destaca que se trata, por lo general, de un “hombre soltero de 23 años, de nacionalidad española, en activo o estudiante, ha completado los estudios primarios o equivalentes al graduado escolar. Es consumidor de cannabis por vía pulmonar”. Según Patim “la principal vía de administración es fumada y el perfil básico es el de la persona que comenzó a consumir entre los 15 y 18 años”.

De las adicciones no tóxicas una de las que plantea más retos a los expertos de Patim es la ludopatía. El perfil del ludópata que acude a pedir ayuda para desengancharse es el de un “hombre de 41 años, casado, con estudios secundarios completos, empleado y acude a tratamiento para abordar una adicción relacionada con las máquinas tragaperras en bares”, explican desde Patim.

Se observa un progresivo paso del consumo de cocaina (que en 2005 era la principal droga para un 32% de los encuestados) hacia el cannabis (que en 2012 ocpa el 36% de los casos abordados mientras la cocaina ha descendido al 16%). Otra cifra destacable por lo alarmante es el aumento de las ludopatias hasta el 21% de los encuestados (mientras que en 2005 sólo era la principal adicción para el 9% de los encuestados).

Durante el año 2012 Patim ha completado más de 440 casos de prevención y 240 casos de asesoramiento personalizado. En la labor de asistencial, la desintoxicación, Patim ha trabajado con casi 300 personas. Según la entidad “Los distintos recursos de esta área pretenden conseguir la deshabituación de la población con problemas de adicciones tóxicas y no tóxicas. Su misión es ofrecer, en régimen ambulatorio y/o de internamiento residencial, tratamientos de deshabituación, rehabilitación y reinserción, mediante terapia farmacológica, psicológica, ocupacional y social, promoviendo la participación activa del paciente para favorecer su normalización social”. El objetivo final es facilitar la integración sociolaboral de este colectivo y de otros considerados en riesgo de exclusiónsocial, mediante atención profesional y especializada.

Estas cifras siguen manteniendo a esta ONG como la principal referencia en nuestra provincia en la prevención e información sobre adicciones pero, por desgracia, la balanza económica de la asociación se ha visto perjudicada por la falta de ingresos institucionales dejando a la entidad con un saldo negativo de 64973.87 euros. Aún así, cabe destacar que en 2012 han aumentado las donaciones privadas.

Cabe recordar que Patim tiene a disposición de los ciudadanos un servicio de Asesoramiento Jurídico e Intervención (SAJI) que incluye la Unidad de Valoración y Apoyo en Drogodependencias (UVAD). Esta unidad realiza todo tipo de informes, peritajes y seguimientos así como lap ropuesta de medidas alternativas. La oficina está situada en la calle Rafalafena 39, 2º piso, local 13 de Castellón (email saji@patim.org). G. Ferrándiz/COECS.