UNA REVISIÓN CIENTÍFICA DE LA FE AHONDA EN LA RELACIÓN ENTRE LA APNEA DEL SUEÑO Y EL TROMBOEMBOLISMO PULMONAR

El grupo de investigación de Circulación Pulmonar y Sueño del servicio de Neumología del Hospital Universitari i Politècnic La Fe ha publicado un trabajo de revisión científica que ahonda en las investigaciones sobre la relación entre el tromboembolismo pulmonar (TEP) y la apnea obstructiva del sueño.

La revista European Respiratory Journal, una de las revistas científicas de mayor impacto a nivel internacional en el ámbito de la Neumología, ha publicado este trabajo de revisión en el que también han participado las unidades de Circulación pulmonar y de Sueño del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

Esta revisión plantea hipótesis fisiopatológicas novedosas y pone el acento en la existencia de varias lagunas de conocimiento. Así, el doctor Alberto García Ortega, neumólogo del Hospital la Fe, explica que “la relación entre estas dos patologías es bidireccional, compleja y aún insuficientemente conocida, por ello que esta publicación pone el foco en algunas lagunas de conocimiento y propone nuevas líneas de investigación”.

Cada vez hay más evidencias que identifican a la apnea obstructiva del sueño como factor de riesgo para el desarrollo de trombosis venosa. Al mismo tiempo, los pacientes con embolia pulmonar y una apnea del sueño no tratada podrían presentar peor evolución. Así mismo, el momento inicial de la embolia pulmonar puede impactar en el aumento de trastornos respiratorios durante el sueño.

Incidencia de la enfermedad

El tromboembolismo pulmonar, tercera causa de muerte cardiovascular en el mundo, puede ser prevenible en pacientes que presentan determinados factores de riesgo identificables. Por este motivo, los investigadores centran sus esfuerzos en identificar factores de riesgo adicionales y comorbilidades que podrían contribuir al desarrollo y gravedad del TEP.

Por su parte, la apnea del sueño es una enfermedad respiratoria con una prevalencia elevada en la población general que se ha demostrado mayor de lo esperable en los pacientes con TEP, incluso después de ajustar por algunos factores de riesgo comunes, como la edad más avanzada y la obesidad. Por ello, el aumento del conocimiento de las relaciones entre estas dos patologías se presenta como una vía para mejorar el manejo de estos pacientes.

Estudios POPE y ESAET

Los equipos de investigación implicados en esta revisión científica están llevando a cabo dos amplios estudios sobre la relación entre el tromboembolismo pulmonar y la apnea del sueño.

Estos dos estudios – nacionales y multicéntricos – ya puestos en marcha por este grupo de trabajo serán los mayores realizados hasta la fecha en esta área y su objetivo principal será el aportar información clínicamente relevante sobre la relación entre estas dos entidades que son enormemente prevalentes en la población general.

Las conclusiones de estos estudios arrojarán luz sobre el momento idóneo para realizar un estudio diagnóstico de apnea del sueño e inicio de su tratamiento en pacientes diagnosticados de tromboembolismo pulmonar.

Actualmente se desconoce cuál es el momento más adecuado para realizar este tipo de pruebas diagnósticas y, como explican los investigadores e investigadoras, “comprender mejor la etiopatogenia del tromboembolismo pulmonar condicionada por posibles eventos respiratorios acentuados en la fase aguda permitiría definir el momento idóneo para ello”.

Los dos estudios se centran en pacientes con diagnóstico de embolia pulmonar aguda. El primero de ellos, el estudio POPE (Prognostic significance of Obstructive sleep apnea in patients with acute symptomatic Pulmonary Embolism), tiene como objetivo estimar el riesgo incrementado de presentar eventos cardiovasculares en pacientes con apnea del sueño.

Por su parte, el estudio ESAET, en el que también colaboran los servicios de Cardiología, Hematología y Radiología del Hospital La Fe, evalúa la modificación de los trastornos respiratorios del sueño durante la fase aguda con respecto a una situación de estabilidad pasados tres meses y cómo se correlaciona ésta con el grado de disfunción ventricular derecha. GVA Sanitat/COECS