LOS HOSPITALES VITHAS NISA AVISAN DE QUE EL 80% DE LOS CÁNCERES DE PIEL CON PEOR PRONÓSTICO SON MELANOMAS

Los Hospitales Vithas Nisa han explicado, a través de un comunicado, que de entre los distintos tipos de cáncer de piel, el melanoma es el más temido. No en vano, el 80% de fallecimientos por cáncer de piel se deben a un melanoma. El melanoma es un tipo de cáncer que se puede desarrollar de manera oculta, es decir, “puede provocar metástasis antes de que se detecte el tumor primario”, explica la Dra. Cristina Corredera, dermatóloga del Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas.

“Cada año hay un aumento claro en la aparición de cáncer de piel que está relacionada con la exposición solar, especialmente las quemaduras solares en la infancia, y con factores genéticos como el color claro de piel, ojos y pelo. En España el melanoma es un tipo de cáncer poco frecuente, pero que en los últimos 5 años ha tenido un incremento de un 11% y un aumento en la mortalidad producida por él de un 30%”, asegura la Dra. Corredera.

La regla del ABCDE

El hecho de que un porcentaje elevado de manchas y lunares sean de naturaleza benigna lleva en no pocos casos a “relajar” la atención y el seguimiento de este tipo de lesiones, con el riesgo que ello supone (de que una mancha o lunar se malignice). Una fórmula sencilla para distinguir las lesiones de la piel que precisan control dermatológico, explica la Dra. Corredera, es la regla ABCDE:

• A de asimetría
• B de bordes irregulares
• C de cambios de color
• D de diámetro de más de 6 milímetros
• E de elevación

Así, ante cualquier cambio en la forma, contorno, color, tamaño o volumen, o alguna otra alteración en la evolución de la mancha o lunar (sangrado, costra, picor…), así como la aparición de nuevas lesiones, la visita al dermatólogo es imprescindible. Asimismo, y aunque son consejos que se repiten año tras año, hay que tener siempre presentes las siguientes recomendaciones para tomar el sol de forma segura:

1. Aplicar el protector solar 30 minutos antes de la exposición al sol en cantidad suficiente y renueva frecuentemente la aplicación, sobre todo después de cada baño.

2. Exponerse progresivamente al sol y EVITAR la exposición solar entre las 12h y las 16h.

3. Evitar las sesiones bronceadoras con lámparas de rayos UVA ya que contribuyen a la aparición de cánceres cutáneos y aceleran el envejecimiento.

4. No exponer a insolación directa a los niños menores de 3 años y en las horas de débil insolación aplicarles una crema de alta protección ( SPF 50+). La piel conserva la memoria de todas las radiaciones recibidas durante la infancia. Cuanto más importante ha sido la dosis de radiación recibida durante la infancia, mayor es el riesgo de aparición de cánceres en la edad adulta.

5. No olvidar que también nos podemos quemar realizando cualquier actividad al aire libre: montando en bicicleta, paseando, realizando deporte, en el parque… en todas esas ocasiones hay que ponerse protección.

6. No hay que fiarse de las circunstancias que dan sensación falsa de seguridad: altitud, nubosidad, viento, fresco… y tener en cuenta que las superficies reflectoras (nieve, arena, hierba, agua) aumentan el riesgo de quemaduras.

7. Es conveniente protegerse con gorra y gafas de sol con cristales homologados capaces de filtrar los rayos UVA y UVB. A los niños, además, hay que protegerlos con una camiseta seca y opaca: una camiseta mojada deja pasar los rayos UV.

8. Hay que secarse bien después de cada baño. El “efecto lupa” de la gotas de agua favorece las quemaduras solares y disminuye la eficacia de los protectores solares aunque éstos sean resistentes al agua.

9. Beber agua en abundancia y frecuentemente. El sol deshidrata nuestro organismo. Vigilar sobre todo a las personas mayores, cuya sensación de sed está atenuada, y a los niños, cuya necesidad de agua es importante y sus centros de termorregulación son todavía inmaduros.

10. Si se advierte que una peca o lunar cambia de forma, tamaño o color, siempre hay que consultar a un dermatólogo.

El riesgo de las quemaduras en la infancia

Está demostrado científicamente que las quemaduras solares durante la infancia son un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer cutáneo en la edad adulta. En ese sentido, los expertos aseguran que debemos consultar al dermatólogo en caso de aparición de nuevas lesiones en la piel o bien cualquier cambio de coloración, forma o tamaño de los lunares para realizar una correcta detección precoz del cáncer de piel y el melanoma.

La genética, factor de riesgo

Pese a la importancia del sol en el cáncer de piel, estudios que arrancan de 2010 apuntan a la genética como el factor de riesgo más importante en el melanoma. “En otros tipos de cáncer de piel”, matiza la Dra. Corredera, “ sí que sigue siendo el sol el factor de riesgo de más peso”. Vithas Nisa/COECS