LA OMS DEDICA EL DÍA MUNDIAL DE LA SALUD A LA LUCHA CONTRA LA HIPERTENSIÓN

El Día Mundial de la Salud se celebra el 7 de abril para conmemorar el aniversario de la creación de la Organización Mundial de la Salud en 1948. Cada año se elige para esa día un tema que pone de relieve una esfera de interés prioritario para la salud pública mundial. En esta ocasión la OMS y sus asociados abordan el problema mundial de la hipertensión arterial. Aunque afecta a uno de cada tres adultos, sigue en gran medida oculto. Mucha gente no sabe que tiene hipertensión porque no siempre produce síntomas. La consecuencia son más de nueve millones de muertes anuales, entre las que se encuentran aproximadamente la mitad de las causadas por los ataques cardíacos y cerebrales.

La hipertensión, también conocida como tensión arterial alta, aumenta el riesgo de infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal. La hipertensión no controlada puede causar también ceguera, irregularidades del ritmo cardiaco y fallo cardiaco. El riesgo de que se presenten esas complicaciones es mayor si se dan otros factores de riesgo cardiovascular como la diabetes.

Al menos uno de cada tres adultos del mundo padece hipertensión. Esa proporción aumenta con la edad: una de cada diez personas de 20 a 40 años, y cinco de cada diez de 50 a 60 años. La prevalencia más alta se observa en algunos países de ingresos bajos de África; se cree que la hipertensión afecta a más del 40% de los adultos en muchos países de ese continente.

Cifras sobre la hipertensión

Según los datos aportados por la OMS este problema fue la causa directa de 7,5 millones de defunciones en 2004, lo que representa casi el 13% de la mortalidad mundial. En casi todos los países de ingresos altos, el diagnóstico y tratamiento generalizado de esas personas con medicamentos de bajo costo ha propiciado una extraordinaria reducción de la tensión arterial media en todas las poblaciones, lo que ha contribuido a reducir la mortalidad por enfermedades del corazón.

Por ejemplo, en 1980, casi un 40% de los adultos de la Región de Europa de la OMS y un 31% de los adultos de la Región de las Américas padecían hipertensión. En 2008 la cifra había caído a menos del 30% y el 23%, respectivamente.

En África, en cambio, se estima que en muchos países más del 40% (y hasta el 50%) de los adultos sufren hipertensión, y esa proporción va en aumento. Algunas de las causas de este aumento se pueden encontrar en el crecimiento económico de esos países, que conlleva cambios en la dieta, y en los métodos trtadicionales de conservación de alimentos, basados casi todos en la sal. En los países en desarrollo, muchas personas con hipertensión siguen sin estar diagnosticadas, y se ven así privadas de un tratamiento que podría reducir significativamente su riesgo de defunción y discapacidad por cardiopatía o accidente cerebrovascular.

No obstante, la hipertensión se puede prevenir y tratar. En algunos países en desarrollo, la prevención y el tratamiento de la hipertensión, y de otros factores de riesgo cardiovascular, ha hecho que disminuyan las muertes por cardiopatías. El riesgo de padecer hipertensión se puede reducir disminuyendo la ingestión de sal, siguiendo una dieta equilibrada, evitando el uso nocivo de alcohol, haciendo ejercicio con regularidad,manteniendo un peso saludable y evitando el consumo de tabaco.

Fomentar la concienciación

El objetivo último del Día Mundial de la Salud 2013 es reducir el número de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Las metas específicas de la campaña son la prmoción de la toma de conciencia sobre las causas y las consecuencias de la hipertensión y estimular a la población a modificar los comportamientos que pueden provocar hipertensión.

También busca convencer a los adultos de que controlen su presión arterial periódicamente y aumentar el número de centros de salud en los que se puedan realizar chequeos de la tensión arterial. A todo esto hay que sumar el interés de la OMS por alentar a las autoridades nacionales y locales a crear entornos que favorezcan comportamientos saludables. G. Ferrándiz/COECS.