LA ENFERMERÍA RECLAMA MÁS INFORMACIÓN PARA LOS JÓVENES SOBRE EL VIH

En España viven actualmente entre 140.000 y 145.000 personas con infección por VIH, de las que aproximadamente una de cada cinco (18%) no están diagnosticadas, tal y como resaltan los últimos datos epidemiológicos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Es con ese casi 20% de personas que lo desconocen y con el resto de la población con los que la enfermería tiene un papel más importante a la hora de prevenir y orientar sobre el virus.

En el Día Mundial de la Lucha Contra el Sida, que se celebra hoy viernes 1 de diciembre, se quiere hacer hincapié en que las enfermeras, como profesionales más cercanas al paciente y principales educadoras de la salud en el Sistema Sanitario, son las encargadas de concienciar a la población sobre este virus, que a día de hoy portan unos 40 millones de personas en el mundo, según las cifras de la Organización Mundial de la Salud y de ONUSIDA.

Lejos de remitir la epidemia, año tras año continúa aumentando el número de infectados y en 2016 se notificaron un total de 3.353 nuevos casos en nuestro país. Por este motivo, las instituciones deben seguir trabajando para que desde la juventud se conozca esta problemática y para luchar por la erradicación del virus. Desde las consultas de enfermería de Atención Primaria, así como en charlas y talleres de educación en salud en los colegios y en las empresas, impartidas por las tan necesarias enfermeras escolares y del Trabajo, las enfermeras son los profesionales encargados de que la población sepa los peligros que conlleva la infección y conozca las principales medidas y sistemas para prevenirlo.

Entre los más importantes, la enfermería española aboga porque desde la adolescencia se comprenda la necesidad de una buena educación sexual para prevenir la infección, así como del uso del preservativo en relaciones esporádicas.

Prueba rápida

Además de ayudar a prevenir la infección, es necesario que aquellos que hayan tenido relaciones sin protección o crean posible haber sido infectados, se hagan la prueba para descartarlo o confirmarlo. En la actualidad existe una prueba rápida, que tiene una fiabilidad de casi el 96%, cuyos resultados se obtienen en 30 minutos, y sirve para descartar la infección o, en el caso de un positivo, derivarlo a un centro especializado donde se realiza una prueba más completa para confirmar la infección al 100%. El temor a descubrir la infección hace que muchas personas eviten acudir. Para las enfermeras, esta situación es una amenaza a nivel social, porque no comenzar un tratamiento y no ser conscientes de la infección puede conllevar la infección de otras personas.

Tras conocer el diagnóstico, las enfermeras también son clave a la hora de que los afectados entiendan y acepten su nueva situación. Y no sólo ellos, sino sus más allegados, que pueden llegar a rechazarlos al conocer la noticia. La enfermera de familia, que todos tenemos asignada en nuestros Centros de Salud, se encarga de hacer entender a la población que los afectados pueden hacer una vida completamente normal. Consejo General de Enfermería / COECS.