JOSÉ ANTONIO ÁVILA: “LAS PAROLE DEL PACTO DEL BOTÁNICO”

Hace algo más de un año ya de las últimas elecciones autonómicas y se va a cumplir un año del pacto a tres bandas, el pacto del Botánico, que propició el cambio al frente de la Generalitat Valenciana del Partido Popular por el tripartito que ahora dirige la Administración autonómica.

Se hubiese votado cambio o continuidad lo cierto es que el nuevo contexto político en la Comunidad Valenciana generó muchas expectativas ante la posibilidad de la entrada de aires renovados tras el relevo institucional. Así lo pregonaban a los cuatro vientos los firmantes del citado pacto, contagiando de expectación a todos cuantos podíamos vernos afectados por sus decisiones.

Pero pasaron los primeros cien días de cortesía y ha pasado también el primer año de gestión de nuestros nuevos representantes y desde la profesión de Enfermería nos estamos dando cuenta de que a pesar de tanto bombo y tanto platillo, y de como diría la famosa canción de principios de los 70 interpretada por Mina y Alberto Lupo, “Parole, parole” (palabras, palabras), la cosa ha quedado ahí, en palabras y poco más. Aunque ahora ya empezamos a oír alguna promesa, como la de esta semana de la consellera de implantar para el curso que viene la Enfermería Escolar en los centros de Educación Especial.

Esto es así al menos desde el punto de vista de nuestra profesión. ¿Por qué? Por muchos motivos, pero en líneas generales podríamos resumirlos en una actitud hacia Enfermería que se traduce en gestos, gestos de falta de consideración, gestos que demuestran que no se nos conoce, que no se nos valora y que, por extensión, no se nos tiene en cuenta como merece el colectivo profesional más numeroso del sistema sanitario público autonómico. Que además, no nos olvidemos, está llamado a soportar el peso del sistema sanitario ante el envejecimiento de la población y el incremento de la cronicidad y la dependencia.

Las reuniones que hemos tenido con algunos de nuestros nuevos responsables sanitarios nos lo hacen percibir así. No nos conocen, no conocen nuestras capacidades, no conocen nuestras competencias, ni dan valor al trabajo diario que hacen las enfermeras. Y, debido a ello, se está planificando al margen de Enfermería relegándonos a ser una profesión de segundo nivel.

Y de esta forma va pasando lo que tenía que pasar. Que el responsable de la Conselleria de Sanidad para asuntos de Enfermería desaparece como figura, que se medicaliza el staff directivo de la Conselleria y que Enfermería sigue sin aparecer en él, que la consellera de Sanidad no se deja ver en actos organizados por las enfermeras, que no cuenta con nosotros en el comité de expertos del Plan de Salud…

Son hechos, son gestos, son detalles que luego se traducen en, por ejemplo, una muy tibia respuesta ante el problema que nos ha creado la regulación de la llamada prescripción enfermera, en que nos siguen faltando plazas en la OPE y no se consolidan los miles de interinos que tenemos, la figura de la enfermera escolar en los centros de Educación Especial sigue brillando por su ausencia a pesar de las promesas, las plazas no se catalogan, no se promociona la prevención de la salud desde Primaria…

Son muchas cosas sobre las que sí que incidían en campaña electoral pero que ahora se ve que se les han olvidado. ¡Ah!, y se me olvidaba a mí también, no se ha dado un paso en el ámbito de nuestras especialidades…

A ver, no es que no puedan o no sepan o no tengan energías, pues para ir contra el Gobierno central en el tema de la universalización de la atención sanitaria sí que han tenido tiempo y fuerzas. Es solo que no quieren. No les importa.

Así que de aquellas “parole, parole, parole” Enfermería tiene este panorama. Esperemos que después de este primer año se acometa el resto de la legislatura con otra actitud hacia Enfermería.