LA ATENCIÓN, LA MEMORIA Y LA CAPACIDAD DE DECISIÓN SON DETERMINANTES PARA UNA CONDUCCIÓN SEGURA

Durante la próxima operación retorno se realizarán 900.000 desplazamientos en España, según datos recientes de la DGT. Desde el Servicio de Neurorehabilitación de Hospitales Nisa, dentro de su campaña “Conduce con Cerebro”, y con motivo precisamente de esta operación, se ha querido profundizar en el funcionamiento de las capacidades necesarias que todos los conductores necesitan para estar alerta ante el volante. Según señala la Dra. Belén Moliner, Médico del Hospital Nisa Valencia al Mar, “en las que primero pensamos son en las capacidades motoras, en la movilidad y coordinación necesaria para manejar los mandos, así como en la capacidad visual para percibir el entorno, agudeza visual o las correcciones ópticas oportunas y una visión de campo completa”.

Con todo, la doctora concreta que “conducir es una acción que requiere más capacidad cognitiva que cualquier otra actividad”. Y es que entre las múltiples habilidades cognitivas necesarias para la conducción están “la atención, la percepción, la memoria y capacidad de decisión”. Por ejemplo, según indica la Dra. Moliner, “pondremos en funcionamiento nuestras capacidades visoperceptivas y de coordinación visomotora para llevar el vehículo sin salirnos de nuestro carril, incluso cuando cambiamos de marcha”. Pero, detalla, “también recurriremos a procesos de memoria para recordar lo que aprendimos en la autoescuela, entender las señales o para orientarnos en la ciudad y necesitaremos agilidad en la velocidad de procesamiento de la información, capacidad de reacción y tiempos de respuesta rápidos para poder solucionar de forma inmediata las demandas que nos puedan surgir”.

Capacidad atencional

La capacidad atencional, sostenida del conductor, le va a permitir mantenerse alerta durante trayectos que pueden ser largos y aburridos, explica la Dra. Moliner. “La atención selectiva hará posible que atienda a la información relevante para la conducción y que inhiba el resto de estímulos, mientras que la atención dividida le permitirá controlar al mismo tiempo lo que pasa delante de nosotros, las señalizaciones de la carretera, los espejos retrovisores o la marcha adecuada a la velocidad”, puntualiza. “Y todo ello mientras conversamos con nuestro copiloto o escuchamos la radio”.

La Dra. Moliner puntualiza que “al volante es importante que seamos plenamente conscientes de nuestro estado psicofísico y emocional para detectar e interpretar correctamente los signos de fatiga o falta de concentración que puedan menguar nuestras capacidades (falta de sueño, consumo de alcohol o psicofármacos, entre otros)”. Conviene valorar de forma objetiva el estado de nuestras capacidades y minimizar los riesgos para conducir con cerebro y tener un buen viaje. Hospitales Nisa /COECS.